Jorge Herralde, el editor imprescindible

Editor independiente de los que honran a la profesión, Jorge Herralde ha recibido este jueves la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, distinción con la que se une a gente como Umberto Eco, Claudio Magris, Hans Magnus Enzensberger, Joan Brossa o Raimon.

Esa ilustre compañía fue uno de sus motivos de satisfacción por el homenaje. Otro, lo que significa el Círculo de Bellas Artes como representante de la cultura y la democracia. Un botón de muestra: fue allí donde los editores dieron la batalla a favor del precio fijo de los libros, cuya supresión, recordó Herralde, hubiera sido una catástrofe para la cultura.

Los motivos para que Herralde recibiera el galardón los enumeró el presidente de la institución, Juan Miguel Hernández de León. Como el haberse convertido en un hombre indispensable en la cultura editorial española, haber creado «una de las escasas fuentes independientes (Anagrama) en la excesiva concentración editorial que nos embarga», haber dignificado aquello que Adorno consideraba peyorativamente, la industria cultural, haber sido capaz de crear un relato desde su personal selección de autores, haber buscado la autenticidad de la literatura y el pensamiento, haber creído en la literatura en el español de las dos orillas y haber sabido resistir.

El homenaje, que empezaba en la calle, en el escaparate de la librería Antonio Machado repleto de volúmenes de Anagrama, siguió en un coloquio en el que Juan Cruz, Soledad Puértolas, Vicente Verdú y Vicente Molina Foix dialogaron con el recientemente octogenario editor al que Juan Cruz definió como uno de los constructores de Europa desde España.

¿Razones para haber llegado a convertirse en el nombre indispensable que es para varias generaciones de lectores? La primera, la edad, contestó Herralde. Además, la independencia, que te da mayor visibilidad, la suerte de haber detectado a autores en los inicios de una carrera que se auguraba prometedora (un caso paradigmático: Álvaro Pombo). Pero también a otros que se preveían minoritarios y nada rentables, pero de los que se podía sospechar que determinados lectores creadores de opinión los detectarían y ayudarían a crear una marca editorial creíble.

Entre unos y otros, el catálogo de Anagrama, la escudería de Herralde, es una fiesta: el citado Pombo, Soledad Puértolas, Ian McEwan, Julian Barnes (esos autores del british dream team que se retroalimentan como Messi, Neymar y Luis Suárez), John Kennedy Toole, los también citados Enzensberger y Magris, Michel Onfray, Roberto Calasso, Roberto Bolaño, Sergio Pitol, José Antonio Marina, Luis Goytisolo, Enrique Vila-Matas, Pedro Zarraluki, Álvaro del Amo...

No hay duda de que Anagrama, como dijo ayer Herralde, ha apostado por el talento editorial. ¿Algún otro secreto para el éxito?Un clásico en su caso: las relaciones con la prensa, llevadas casi con la misma pasión artesanal que Herralde ha puesto en algunos aspectos pretextuales de sus volúmenes, como las portadas y los textos de contraportada.