EL INBA reconocerá la trayectoria de Huberto Batis

  • El ensayo, la crítica literaria, la investigación y la edición han sido los ámbitos donde se ha desarrollado profesionalmente
  • Participarán Julio Aguilar, Miguelángel Díaz Monges y Guillermo Fadanelli
  • El martes 3 de noviembre a las 19:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, como parte del ciclo Protagonistas de la literatura mexicana; entrada libre

«Maestro de maestros» es sólo una de las descripciones dadas para definir la labor incansable que por tantos años ha mantenido a Huberto Batis como una de las principales figuras de la literatura mexicana. Frente a las páginas de Cuadernos del Viento o del suplemento Sábado del periódico Unomásuno, por mencionar algunas de sus empresas, mantuvo una apuesta firme por las nuevas voces, a quienes siempre les abrió un espacio.

Fue justamente su amigo, el crítico Emmanuel Carballo, quien publicó el libro Protagonistas de la literatura mexicana, título que se recoge para este ciclo en el cual el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) rendirá un homenaje a Huberto Batis en reconocimiento a su trayectoria, por ser un hombre de pensamiento y palabra de nuestro tiempo que ha incursionado en el ensayo, la crítica literaria, la investigación y la edición.

En compañía de amigos, familiares y lectores, se hablará de Huberto Batis en una mesa en la que participarán Julio Aguilar, Miguelángel Díaz Monges y Guillermo Fadanelli, el martes 3 de noviembre a las 19:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. La entrada será gratuita.

Durante 57 años de dar clases de teoría literaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), periodo que concluyó en mayo pasado, el maestro Batis formó a una gran cantidad de escritores desde los inicios de sus carreras. Su labor como editor también ha dejado una escuela de autores que mantienen su influencia de libertad de expresión a la hora de escribir. Evodio Escalante, Guillermo Sheridan, Guillermo Fadanelli, Enrique Serna o Guadalupe Nettel, entre muchos otros, han sido parte de esa estela de intelectuales que ha recibido su influjo.

«Vamos a calcular 50 alumnos por semestre durante 50 años ¡Es una barbaridad de gente a la que formó!», comenta en entrevista Miguelángel Díaz Monges. Decía el otro día Guillermo Sheridan: «Solo aprendí de dos maestros en la Facultad de Filosofía y Letras, y uno de ellos era Huberto Batis. Su labor como editor es incuestionable y quien no lo quiera ver es porque tiene algún rencor personal. Es un protagonista de la importancia de Juan Valera en la España de los naturalistas o del modernismo. Es inconmensurable».

Huberto Batis pertenece a la ferviente generación que en los años sesenta puso la pauta en la cultura mexicana. Publicaciones como México en la Cultura de Fernando Benítez o la Revista Mexicana de Literatura de Carlos Fuentes y Emmanuel Carballo se desarrollaron a la par de Cuadernos del Viento que Batis dirigió. Era también la época del florecimiento del teatro universitario con Poesía en voz alta, programa del que Héctor Mendoza era la cabeza.

Entre algunas de las enseñanzas que ha compartido Huberto Batis está «el ejercicio de la libertad con una responsabilidad enorme», asevera Díaz Monges. A lo largo de sus suplementos se veía desfilar entre sus páginas a escritores de diversos estilos sin imponer por ello un cerco para dividir su escritura. «Nos enseñó que la literatura puede romper todos los cánones y ser buena. Huberto publicaba cosas muy raras pero, como dijo alguna vez Alberto Ruy Sánchez: ‘Tonto no era’. Todo lo que publicaba era bueno, aunque fuera rarísimo».

Durante una larga época, Huberto Batis se desempeñó como director de la Revista de Bellas Artes. También fue director del Centro de Estudios Literarios de la UNAM y condujo, junto con Emmanuel Carballo, el programa Crítica de las artes. Para Miguelángel Díaz Monges son muchas las lecciones que ha dejado Batis en su andar, pero rescata sobre todo una: «Nos dio la gran lección de que la literatura no está entre los encumbrados, sino entre los que vienen, y a ellos hay que dirigirse», finalizó.