La casa que está en todas partes

Hace una generación, en 1989, la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel se volvió un enorme éxito editorial y fue la base de una película. Así pudo convertirse, entre otras cosas, en un libro que fijó para muchas personas la manera en la que la literatura podía hablar de la comida, los apetitos, la desigualdad, el amor y las mujeres. No comenzó, pero sí reforzó una tendencia antigua: la de suponer que la ficción que trate de la vida de las mujeres (o de “lo femenino”, que es categoría muy vaga y problemática) solo puede representarlas dentro de ciertos contextos muy precisos, centrados en el hogar y en la vida lejos de actividades consideradas “masculinas”, y además empleando ciertos tonos y no otros; debe ser sentimental y no cerebral, frívola en vez de grave, etc. El cine y la literatura ofrecen muchos ejemplos antes y después del libro de Esquivel.

Sin embargo, en un tiempo como éste hace falta repetir que los temas tratados por aquella novela no se agotan. Es posible seguir escribiendo, hoy, de la vida real, de lo que comemos en ella, de las experiencias, fantasías, tribulaciones de las mujeres que están en ella. Es posible hacerlo de formas que no se sospechaban en el siglo pasado, ni nunca.

La casa que está en todas partes hace justamente eso: propone una visión distinta de esos lugares de la vida donde se juntan el dolor, el placer y el deseo, hecha a partir de la observación de otro momento de la historia, con otros personajes y otro tono —varios otros tonos—, y los mismos ingredientes, sí, en lo esencial, pero distribuidos en proporciones muy distintas. Su tiempo es más cercano al presente de quienes la leerán en la presente edición; su contexto urbano no sabe dulce, a lentitud y zozobra, sino amargo y picante a la vez, a velocidad, agotamiento y rabia; su habla no es contenida y reconcentrada sino desbordante: violenta.

Además, la forma misma del texto es diferente. Este no es un libro que se pueda describir como de un subgénero preexistente: una novela rosa, por decir alguno, en el que se injerten discursos inusitados, como por ejemplo recetas de cocina.

No. La casa que está en todas partes incluye una trama realista muy cruda, un relato de imaginación fantástica y una serie de ensayos, de pequeños tratados, sobre comida, todos destacándose por turnos en secciones claramente delimitadas y, al término de cada una, retirándose, como un ballet con tres solistas. Pero este es un ballet complejo, porque sus partes no están desligadas y no pueden, en realidad, leerse separadamente. Algo sucede a medida que se van leyendo y una hace eco de otra; una más puede resonar, amplificar la que la precede o la que la sigue, y las “minutas” —las reflexiones sobre la comida, a imitación de unas de Alfonso Reyes—son por un lado textos bellísimos, ensayos sentidos y eruditos sobre nuestra boca y nuestro mundo, y por el otro el telón de fondo de toda la acción del libro, porque en ellas están, como en clave, los padeceres y horrores de los personajes.

(Estos, por cierto, incluyen a hombres y mujeres, y las porciones dedicadas a aquéllos no son menos sensibles ni penetrantes; La casa que está en todas partes es una muestra de ficción que, contra la moda actual, no se vuelca enteramente en el yo de quien escribe, y por tanto no renuncia a tratar de entender perspectivas ajenas a la propia.)

Erika Mergruen, quien tiene una obra ya no escasa pero sí de poca circulación, casi toda en editoriales y tirajes pequeños, ya había hecho antes otros trabajos de fusión parecidos al de esta novela. Por ejemplo, su libro de minificciones El último espejo (2013) mezcla de manera inusitada la mitología del tarot con la de la Alicia de Lewis Carroll. Aquí, los sentimientos que evoca, y que son bien visibles a lo largo de su trama, participan de muchas tradiciones distintas y al mismo tiempo son punzantes y entrañables: muy cercanos a nuestras propias experiencias en estos tiempos de tribulaciones.

Alberto Chimal

México, mayo de 2018

Escritor
Colección
Colección Museo Fantasma
Materia
Novela
EAN
9786078412648
ISBN
978-607-8412-64-8
Páginas
130
Ancho
21 cm
Alto
13.5 cm
Edición
1
Fecha publicación
01-11-2018
Edición en papel
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Sobre Erika Mergruen (Escritor)

  • Erika Mergruen
    Erika Mergruen. Nació en la Ciudad de México en 1967. Desde 1998 ha publicado libros de poesía y narrativa, entre ellos la novela Todos los vientos (Cal y Arena, México, 2015) y el cuento infantil El viaje de la estrella (Ediciones Castillo/Macmillan, 2015). Ha sido incluida en v... Ver más sobre el autor