Jaime López

Jaime López

En realidad Jaime López en un disc jockey compositor, intérprete casi siempre de sí mismo; concibe cada disco como el disco que el otro quisiera escuchar o bailar, fantasía que va urdiendo cuidadosamente. Nació en Matamoros, Tamaulipas (21 de enero de 1954), y trahumó -vocación, la de trashumante, que siempre le ha sido grata- por la Facultad de Filosofía y Letras. Su primera canción la compuso en un año clave (1968) y en un lugar, por decir lo menos, recio; quien haya ido por allá (Cerro Azul, Veracrúz) sabrá de que estoy hablando. Pero, como el mismo Jaime dice, quien quiera saber algo de él que escuche sus canciones, en vivo o en LP o, las más recientes, en disco compacto: Sesiones con Emilia, que aun circula; ¿Qué onda, ése?, que sería un hallazgo encontrarlo, La primera calle de la soledad, Odio fonki, Desenchufado y Nordaka. 

Para mí tres publicaciones, El general Constante; Rolando trokas, el trailero intergaláctico (libreto para radionovela musical en vivo para cantante y locutor) y Lírica, compilación de canciones y poemas, funcionan como la única autobiografía autorizada de este autor, quién comenzó rasguñañndo canciones viejas en guitarras y terminó dibujando palabras que los solitarios y los apasionados de este país sin fronteras entonamos religiosamente. Sus canciones en represalia lo retratan de cuerpo entero ¡qué, pues! Doy fe de que este comic está más allá de su voluntad. Yo me robé las palabras de la radionovela y forcé a Felipe a ilustrar esta dulce historia de la No Frontera. Por lo demás, está por publicar, en la colección Desde la otra orilla, de Endikú editores, '54 Tonadas.  LOURDES HERNÁNDEZ FUENTES